miércoles, 10 de febrero de 2016
Miedo, miedo porque siempre vuelve y porque cada vez que vuelve es diferente, y cada vez que viene me toma, me inunda, y se apodera de mí;
Miedo porque cada vez que viene no me doy cuenta hasta que lo tengo justo delante, a punto de darme de bruces contra este sentimiento… miedo porque cada vez que me doy cuenta lucho pero es inevitable; Miedo porque cuando me doy cuenta de verdad no hago otra cosa que acabar cediendo a sus encantos, sus ilusiones falsas, a sus chantajes.
Angustia, angustia porque no sé en qué momento va a llegar ni cómo; porque cada vez que se me acerca soy incapaz de percibirlo hasta que ya es demasiado tarde.
Angustia porque sin quererlo acabo abriendo los brazos y le dejo pasar; porque sin darme cuenta me voy creyendo las mentiras de la esperanza, porque cada vez que me acompaña no soy capaz de negarme y acabo cayendo en el mismo abismo de siempre.
Dolor, dolor porque sé que es algo que no puedo evitar, dolor porque es algo que yo no quiero, porque es algo que es superior a mis fuerzas, porque me entrego a mis emociones y vivo de ellas, y vivo con ellas. Porque lo que siento es lo que soy y todo yo soy sentimientos, sentimientos llenos, sentimientos a medias, sentimientos que se escapan, sentimientos caprichosos como solo ellos pueden ser. Sentimientos que básicamente acaban tomando el control de todo.
Y una vez más me veo en las mismas, pero sé que por muy fuerte que sea este sentir acabará por desaparecer como todas las otras veces, porque volveré a aprisionarlo y a reprimirlo, comprimirlo hasta que no sea más que una de las tantas lágrimas que acaban inundando mi alma. Y una vez más acabaré por ahogarlo y a dejar que su tenue cadáver se desvanezca mientras se hunde en el río de tristezas que brota siempre de mis lágrimas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario